Relación de Perros y Dueños

El día de ayer hice uno de mis recorridos voluntarios mensuales, donde un voluntario al mes se encarga de que los señalamientos viales y los basureros públicos estén siempre en aspecto optimo ya que nuestra ciudad tiene el efecto peculiar de arruinar por completo en muy poco tiempo este tipo de infraestructura básica para la ciudadanía y para la función correcta de nuestros sistemas urbanos. Esta es una actividad que me da – como a todos los demás –  mucho gusto hacer aunque a veces es difícil sacrificar esa mañana de fin de semana para ir a limpiar.

Durante estas pequeñas excursiones urbanas,  los voluntarios como cualquier persona que hace esto,  ve a lo largo de esas horas en la calle muchas cosas, aunque en nuestro caso eso se limita a nuestra cuadra ya que es ahí nuestro radio de operaciones. Sin embargo,  no son solo los vecinos los que pana por ahí sino algunas potras personas de otros paraderos también se acercan. En estos recorridos de las personas por nuestras calles, sucede mucho que lo hagan para pasear a sus perros. Ver esto es una experiencia interesante y cómica.

     La razón por la cual digo que es cómico se debe a que la mayoría de las veces los perros son los que pasean a los dueños e imponen su voluntad sobre los mismos, algo que muy seguido les saca completamente de quicio. Esto es más común con quienes tienen perros de tipo labrador que son una raza que se desborda de energía y creatividad, una combinación que puede ser una verdadera pesadilla para aquellos dueños. Asimismo,  estos comportamientos hacen que muchos dueños no quieran ir a caminar  con sus perros lo que repercute en la salud de los animales.

Este problema también en muchos casos resulta en el abandono de los dueños a sus perros lo que en si causa el incremento de la población de animales callejeros además de que es una cosa muy cruel que hacer. Este fenómeno de abandono se da debido a que esas luchas de fuerza y voluntad que se presentan en la calle son un síntoma de aquello que se ve dentro de las casas cuando los perros desobedecen a sus dueños y les causan un dolor de cabeza constante. Sin embargo,  este comportamiento canino es culpa de los dueños.

La razón por la que digo que el mal comportamiento de los animales es culpa de los dueños se debe a que este comportamiento proviene del hecho que muchos dueños no le ponen la atención  necesaria a su perro, generalmente por pereza y falta de interés. Lo mismo sucede con muchos de los padres que conviven con sus hijos ni se esfuerzan en su educación desde casa dejando todo a responsabilidad de la escuela para ser responsables de esto, lo que por lo general termina en desastre. Todos los perros son el  reflejo de la relación con sus dueños.

Cambios radicales en una persona

Después de una jornada laboral matutina en unos laboratorios médicos, decidí tomarme un descanso y fui al comedor, donde me disponía a degustar mis alimentos mientras leía una revista. En esta publicación encontré un artículo que me llamó mucho la atención, era sobre la verdadera historia del cuadro de ‘La última de cena’ de Leonardo da Vinci. Lo primero que pensé al ver el titular es que sería sobre los secretos que ocultó en la pintura, como han comentado en diversos documentales y películas, pero no, trataba de una interesante historia sobre los modelos que usó el pintor para representar a Jesús y cada uno de sus apóstoles.

Desconozco la veracidad de esta historia pero me pareció inquietante y asombrosa, por lo que se las contaré brevemente. Da Vinci tardó siete años en terminar su obra, pues buscó personas que le funcionaran como imagen para cada uno de los personajes que iban a estar en la mesa compartiendo los alimentos con Cristo. El primero que eligió fue a un joven, que por sus rasgos físicos y su rostro pulcro era ideal para ser Jesús. Después siguió eligiendo más personas para el resto de los apóstoles y el último sería Judas, quien traicionó al hijo de Dios por unas monedas, pero no lograba encontrar a un hombre que con su rostro representara maldad, traición y el pecado.

El tiempo avanzó y cuando iba a darse por vencido le comentaron de un preso que había sido condenado a la pena de muerte, así que fue a visitarlo a donde los tenían encerrado. Al verlo supo que era perfecto, tenía un rostro cansado, cicatrices que significaban el pecado de su vida y un cabello grisáceo que ocultaba la tristeza de sus ojos. Así que se lo llevó a su estudio, acompañado por los guardias, y lo pintó. Cuando terminó el retrato y estaban escoltándolo a la puerta, el preso forcejeó para soltarse de los guardias y se arrodilló ante Da Vinci, lo siguiente que hizo fue preguntarle si lo reconocía, si sabía quién era. El pintor negó y el hombre se entristeció, pues no podía concebir la idea de haber caído tan bajo. El prisionero le reveló su identidad y dejó boquiabierto a Leonardo, pues le confesó que él había sido el modelo que eligió para ser Jesús.

¡Oh, por Dios! Esa fue mi expresión al conocer el desenlace de la historia, en la cual investigaré un poco más para saber si es verídico o esta revista le hizo algunos cambios. Pero es impresionante el cambio que pueden experimentar las personas en apenas siete años, al grado de pasar radicalmente del bien al mal, del cielo al infierno. El hombre cuando representó a Cristo era trabajador, honesto y sincero, pero con el tiempo se convirtió en alguien que se dejó llevar por los vicios, robó y cometió una gran cantidad de crímenes, lo que lo llevó a estar preso y ser condenado a la pena de muerte. Si no mal recuerdo, evitó ser asesinado y consiguió redimirse metiéndose a un convento.

La vida se pasa tan rápido

Sentado frente al escritorio de mi estudio, bebiendo un vaso de agua mientras espero que la impresora EPSON termine de imprimir mi reporte, me doy cuenta que la vida es como un vaso lleno del líquido vital que se termine en determinado tiempo, según la intensidad con la que lo bebamos. Las hojas van saliendo del armatoste a una velocidad muy lenta a comparación con las nuevas tecnologías. Cada impresión tarda aproximadamente 30 segundos, una pequeña fracción de nuestra vida, pero que para los aparatos modernos es una eternidad. Incluso esperar esta cantidad de tiempo por una simple hoja de papel es desesperante, no para mí, que ya estoy acostumbrado, pero sí para muchos de los mortales, que se están acostumbrando a vivir a una velocidad alarmante, como si estuvieran sedientos y el agua fuera a escapar del vaso, por lo que empinan el codo hasta que pueden ver el fondo del vaso vacío.

Así es la sociedad actual, las nuevas generaciones llegan a este mundo con un procesador interno cada vez más rápido, queriendo comerse el mundo de un solo bocado, como si el tiempo no les fuera a ser suficiente para cumplir todos y cada uno de sus objetivos. Entiendo que podría ser desesperante tener que picar piedra desde lo más bajo de un rango, pero generalmente es necesario para obtener aprendizaje y experiencia, pero las nuevas generaciones sienten que ya no necesitan eso, creen que con las herramientas tecnológicas del tiempo en el que nacieron son suficientes para sobresalir, para que les den un puesto alto en una empresa y en poco tiempo sean ellos los que dirijan un área o toda la compañía. Aplaudo el hambre que tienen, pero parece que creen que todo es muy fácil y llegara rápido. No disfrutan cada mes, semana, día, hora, minuto o segunda que la vida les brinda. Quieren que éstos pasen más rápido de lo normal para estar pronto en la cima, pero se olvidan que la vida se pasa tan rápido.

Platicando con amigos nos percatamos que si bien muchas de las nuevas generaciones llegan a puestos ejecutivos más rápido, al final se olvidan de que hay cosas más importantes. Cuando ya están sentados frente a un escritorio de caoba, reluciente y bien pulido, en una silla tapizada de piel y con una vista digna del paraíso, se dan cuenta que el tiempo pasó tan rápido y se olvidaron de formar una familia o si ya la tenían, de fortalecer los lazos. Ya no hay forma de regresar al pasado y enmendar ciertos errores es complicado, bien dicen que el tiempo que no pases con tus hijos no volverá jamás. Quizá tu pareja pueda perdonarte, pues comprende el sacrificio que has hecho por ellos, pero tus hijos quizá no vean tan importante el dinero y el prestigio, pues prefieren la compañía del ser que les dio la vida, de su héroe, de su inspiración. Puede ser que el tiempo haya volado y ya no estés en la mente de tus seres queridos, te olvidaron como tú a ellos.

El Fantasma del Cambio

Cada dos años hay una exposición de varillas de acero para todos aquellos que se dedican al negocio de la construcción donde se muestran los avances tecnológicos y de producción que cambian cada año. Aunque para aquellos a este negocio las varillas podrían parecer algo sin importancia y siempre igual no lo es así ya que siempre hay variaciones en su composición y se busca siempre encontrar ese equilibrio perfecto entre la fuerza y la flexibilidad necesario para toda construcción, sobre todo para aquellos quienes operamos en zonas sísmicas donde la calidad de las varillas salvara o condenara a miles de personas.

Este año, la feria se llevo acabo en la ciudad de Londres siendo la primera vez que se llevaba ahí esta exposición por razones que aun no conozco. El ir a Londres siempre es una experiencia extraña para mi ya que siempre termino con un sentimiento de melancolía profunda cada que la visito algo que he intentado cambiar aunque nunca lo he podido hacer en ningún momento de la manera que me gustaría. Este sentimiento de melancolía se puede originar en las bases que en esta ciudad siempre regreso a mis años de infancia y de formación.

Esto se debe a que por mi parte materna mi familia es originaria no solo del Reino Unido sino de la misma Londres donde mi abuelito – una de las dos personas a las que mas admiro- nació y vivió en Londres donde se enlisto en la fuerza aérea como voluntario meses antes de que empezará la Segunda Guerra Mundial viendo que el conflicto era inminente. Su padre –mi bisabuelo- había sido veterano de la Primera Guerra Mundial y miembro del regimiento “ The Royal Horse Guards” que es el regimiento de caballería encarado de la seguridad del palacio de Buckingham y de la reina de Inglaterra. Mi bisabuelo y bisabuela murieron en Londres en uno de los bombardeos de los alemanes a esa ciudad mientras mi abuelito peleaba en los cielos contra los mismos que mataron a sus padres.

Esto es algo que se me instruyo mucho por mi madre y abuelito cuando era pequeño y en mis años de crecimiento hasta mis 28 años cuando mi abuelito murió en frente de mi. Durante estos años visite muchas veces Londres siempre resultando en un resultado diferente y parecido a la misma vez de melancolía y un extraño sentimiento de seguridad que no puedo explicar.

Lo que si puedo explicar es que la melancolía proviene de una Inglaterra en vías de cambio y de muerte como yo la conocí y la que a mi se me instruyo. Esa Inglaterra poderosa de Churchill, Wellington y Nelson y fundadora del imperio más grande de la historia humana además de haber formado toda una conducta y cultura. El asunto es que esa Inglaterra no es una de hace siglos, sino en la que nació y vivió mi abuelito y para la cual sirvió mi familia en los campos de batalla durante siglos.

Navidad en cabañas

La navidad pasada tuve la oportunidad de pasarla con la familia de mi mama, por lo regular no suelo convivir con ellos ya que muchos de mis tíos viven lejos o porque simplemente no voy a visitarlos. Todas las navidades anteriores las eh pasado con la familia de mi papá, mis tíos por parte de mi papa, viven relativamente cerca de donde vivo con mis papas, por eso es mas sencillo verlos y convivir con ellos cada fin de semana.

La navidad pasada mi mama me dijo que nos iríamos con su familia, mi abuelita organizo todo, desde como nos iríamos a Michoacán hasta la comida de la cena.

Cuando llegamos a Michoacán, pensé que la pasaríamos en alguna casa de mis tíos pero no, la sorpresa fue que nos quedaríamos en una cabaña la cual estaba muy cerca de la montaña de las mariposas monarcas.

Al llegar nos bajamos de la camioneta, bajamos nuestra cosas, nuestras miles de cobijas, almohadas, nuestras maletas y  todo lo que llevábamos, mi abuelita nos dijo que es lo que debíamos llevar para estar cómodos.

Al entrar a la cabaña, me pareció que estaba muy linda, olía demasiado a madera, era relativamente grande, tenia dos cuartos pequeños, baño comedor y sala juntos, me emocione mucho porque sabia que iba a estar muy padre esta navidad, cada familia de mis tíos se quedaron en una cabaña, en total rentamos 4 cabañas, yo me quede con mis hermanas y mis primos en una sola, al inicio no me agradó la idea ya que nunca había convivido con ellos, de hecho mi prima se me hacia media pesada y muy creída, pero con el paso del tiempo fuimos platicando y nos llevamos súper bien. Me dijo que ella pensó exactamente lo mismo de mi y ni al caso.

La noche de navidad, mis tíos encendieron una fogata en medio del bosque, nos llevamos nuestras cobijas, gorros, guantes y tres bolsas de bombones gigantes para poder quemarlos, mi abuelita hizo ponche y todos estuvimos platicando de varias cosas chistosas de su infancia y cosas de ese estilo, hacia demasiado frio y la fogata casi se apagaba, tuvimos que ponerle hasta los plásticos de los bombones, no duró mucho nuestra fogata, y creo que estuvo bien, así no contaminamos tanto, posteriormente nos fuimos a una de las cabañas, donde ya estaba preparada toda la cena, yo y mi prima les servimos a todos, pusimos música en una grabadora que llevo mi abuelita y nos sentamos a disfrutar la cena.

Al final de la cena, mi abuelita nos repartió bolsitas de dulces a todos, ella es muy linda, literal tenia todo preparado y bajo control, nos dimos todos nuestro abrazo y un tío que esta medio loco, sacó tres botellas de tequila para festejar, algunos se pusieron borrachos pero no importa siempre esas fechas lo amerita.

La verdad es que me encantó estar con ellos la navidad pasada, pude conocerlos mejor y hacer cosas diferentes a la que estoy acostumbrada en las navidades. Espero que esta navidad tengan planeado algo similar.